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¿Que tienen en común un tema de Talking Head con uno de Rata Blanca?
El recuerdo gestiona por cierto curiosas bodas, con esas lógicas que solemos atribuirles a los sueños o a los centauros híbridos que pueblan los zoológicos de la imaginería surrealista. Podemos también sospechar que de cadáveres exquisitos están configuradas las sobras que nos quedó de la modernidad y que el mainstream discográfico suele re inyectarse como botox sumergiéndonos en radiales desfiles zombies de estilos musicales retro-reciclaje.
Pero eso no termina de responder a la pregunta sobre ciertos cruces que podríamos definir como “musicalmente incorrectos” en nuestro perfil de usuario -esa palabra tan bonita que nos camufla de sentirnos definidos desde nuestra calidad de meros consumidores- o a esa sensación de violación psíquica que sentimos al tararear durante todo el día (o más aún) un estribillo indeseado que se nos acabará pegando como un chicle en la suela del zapato existencial y rankeando sin delete en el play list de tracks candidatos a la banda de sonido de nuestra vida, aún contra nuestra voluntad y/o autodesignación en pleno derecho de dirección artística
.…tiene que tener una frase común
como cual?

universal!

repetir lo mismo al final

-sin parar-

y ya está.
“Hit” (Sergio Pangaro y Baccarat)

Eso“, esa maldición mediática, se llama “hit“, y aunque lo abjuremos setenta veces siete lo cierto es que fundará un lugar común-

-en la acepción más cabal de esta palabra - parasitando con la más ostentosa arbitrariedad el sillón del significante de situaciones más o menos trascendentales del orden de la sociabilidad.

Será difícil despegar ciertas situaciones de ocio de la banda de sonido impuesta y resistirse no servirá de nada.

Resignarse, tampoco.

Pero re-signar,

re- escribir las pistas del recuerdo para producir subjetividad, (1)

Tal vez sí sea una estrategia efectiva y como bonus track, también divertida.

Como armar un Compilado Situacional


“Articular una curación legitimada por un Dj´s colectivo compuesto de plurales memorias convocadas mediante el uso efectivo -y afectivo- de las herramientas de la web 2.0 : del play o enter al entretejido de las famosas redes sociales se irá destilando el contenido a compilar que se atenga a supuestas situaciones propuestas a modo de disparador emotivo.
Este inventario tomará la forma de edición do it yourself pero no se quedará en la conformación del mero souvenir (2) del CDR y su diseño: Esta etapa apenas será la excusa previa para articular la mise en scéne de la situación propuesta, para conjugar este contenido en el verbo situacionar previamente propuesto.
Este situacionar irrumpirá en -nómade- campamento atípico en las lógicas habituales de las locaciones elegidas, realizando una toma momentánea de un territorio con arsenales de magia sacados de la galera del bajo presupuesto -ilusionismo puro construído fifty-fifty por ganas y recursos humanos-, articulando complicidades creativas estratégicas (contando para ocasión con un artista invitado implicado en el brainstorming y puesta en escena) parodiando y proponiendo, en un mismo movimiento, las escenografías ideales de la felicidad.”

Y es en este revés aparentemente simple donde se encuentra la potencia y la complejidad del proyecto, en este movimiento lúdico en el cual esboza un gesto sincero de re-apropiación y re-fundación del espacio del recuerdo en la re-escritura corporal, un secuestro acordado de la fórmula de la (propia) felicidad.
Y es en los términos de la búsqueda de esta fórmula desde donde se vislumbra más fácilmente el porqué -si es que corresponde buscarlo- de este juego que deviene semiótico en reconfiguraciones lúdicas, abiertas y colectivas.

Reconfiguraciones que en un acto simple y efectivo okupan en pleno ejercicio de derecho cultural la vivienda intangible donde habitan nuestros recuerdos para llevarsela a cuesta y de fiesta.
Porque reapropiarse de la felicidad es un derecho del cual los Compilados Situacionales hacen abierto proselitismo.

¿alguien podría oponerse?

Que tire la primera piedra

quien nunca haya tarareado un hit.

(1)Este es el nuevo manantial de la riqueza: la producción de la subjetividad.

El lenguaje y la imagen, negados antes en la producción, toman la esfera pública asociados a las mercancías, a los dispositivos de publicidad. La producción de subjetividad implica una toma directa sobre la vida: es la biopolítica esa sobre la que insistía Foucault, y poner en producción la vida significa esencialmente poner en producción los elementos de comunicación de la vida.
(2) La experiencia se , en una serie de . El “souvenir” (andenken) es el esquema de transformación de la mercancía en un objeto de coleccionista (…) en él se deposita la creciente alienación de la persona que hace un inventario de su pasado como si fuera un conjunto de posesiones muertas.

Walter Benjamin, “Zentralpark” citado en Buck Morss, Susan, “Dialectica de la mirada- Walter Benjamin y el proyecto de los pasajes”

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