siestas
Hilvano
un collar de flores
de paraíso,
una guerra
de venenitos.
un caracolito insomne es artífice de un action paiting en las hojas de un rosal,
un sendero de grageas plateadas
me llueve.
(En las porcelanas me pierdo
por las geografías chinas.)
*
Siendo algo así
como macetitas auráticas
llenas de menta y albaca,
que hay que proteger del caminito fatal del hormiguero
El tiempo de todas las siestas
se condensa en la soledad.
Recuerdo
largas contemplaciones de bichitos,
la pasión por la botánica
el encuentro con lo desconocido
en lo conocido
lo ominoso de un helecho plumita
que se engancha en el pelo
cuando uno esta pensando lo que no debe.
Pongo un mantel
sobre la mesa. Debajo
queda una casita:
era mía.
Me pregunto que pensaría, acuchada
como un animalito asustado,
como un animalito acechante,
a quien las miguitas obligan a cambiar de guarida.
Como de niños,
sana sana
que es esta pena
colita de rana
No es la cabeza contra la mesa (mala)
si no pasa hoy
pasará mañana.
Mañanas
Tengo un vestido
con flores
como una postal de Hawaii
Me reflejo
en los azulejos de la cocina,
y pienso
que bella
mi abuela
seduciendo cacerolas.
Me pinto un lunar
como Marilyn
y me queda vulgar
pero muy simpático
Algunas mañanas
soy
la princesa de Disney que me soñé,
hasta que llega el sodero.







me re gustaaaaron inne!!! no conocía tu veta poetisa! mencantó!
besos
me encanta
selecciono un fragmento (porque si, me dan ganas)
‘Pongo un mantel
sobre la mesa. Debajo
queda una casita:
era mía.’
esos modos de decir que generan climas, permiten que con las mínimas palabras se deje traslucir un pensar, un desear, un sentir